¿Todavía no tienes un buen plan de marketing?

Planificar es organizar funciones que se harán en un futuro. En palabras de Newman “planificar es decidir hoy lo que se hará en el futuro”. Así, la planificación del marketing es fundamental para lograr nuestros objetivos dentro de la empresa. El plan corresponde al documento donde se definen las acciones a realizar. Es fundamental realizar el plan de marketing y por ello vamos a ver las distintas fases que lo componen.

En primer lugar tenemos que tener en cuenta que este tipo de marketing ha sufrido una fuerte transformación desde hace unos años, dando lugar a nuevas formas de contacto con el público a través del correo electrónico, el teléfono móvil o la interactuación en tiempo real online, por ello hablaremos de medios y estrategias completamente diferentes.

La elaboración del plan de marketing parte de un análisis y diagnóstico de la situación, para después definir los objetivos de marketing a alcanzar y las estrategias que se van a
seguir para lograrlos.
Estas estrategias, para su puesta en marcha, se concretan en planes de acción. Por tanto comenzamos por el primer paso:
1. El análisis de la situación.

Este análisis debe contemplar tanto la situación externa como interna de la empresa, pero sólo desde la perspectiva comercial y de marketing.
Con el análisis de la situación interna se pretende ayudar a detectar las debilidades y fortalezas de la empresa, desde el punto de vista comercial y de marketing. Para ello, debemos preguntarnos ¿qué estrategia de marketing estamos siguiendo? ¿es la más adecuada?.

Concretamente, el análisis interno incluirá aspectos como los siguientes:

¿Qué objetivos de marketing nos hemos marcado? ¿Qué estrategia de marketing seguimos? ¿Qué estrategia de comunicación interna y externa tenemos?

A la hora de analizar la situación externa, esta estará marcada por aquellos elementos no controlables que determinan el entorno. Es necesario realizar un análisis del entorno antes de entrar en el análisis del propio mercado, con el fin de comprender “el terreno de juego” en el que se va a actuar.
El análisis de la situación externa debe comenzar, por tanto, por un análisis del entorno que, en el contexto de un plan de marketing, es poco más que hacer un breve repaso al cuadro macroeconómico. El elemento más relevante del análisis externo es el que se refiere al mercado sobre el que se está actuando. El análisis del mercado ha de tener en cuenta aquellos aspectos que se relacionan con la: estructura del mercado, naturaleza del mercado y la dinámica del mismo.

2. Pero ¿cómo hacer el diagnóstico de la situación?

En todo plan de marketing, el diagnóstico de la situación supone una síntesis del análisis previo, en la que se identifican las oportunidades y amenazas que presenta el entorno (y que, por tanto, no son controlables) y las fortalezas y debilidades con las que cuenta nuestra empresa (necesariamente controlables). Las oportunidades y amenazas se detectan en el análisis externo, mientras que las fortalezas y debilidades se revelan en el análisis interno. El análisis DAFO es la herramienta más adecuada para hacer el diagnóstico de la situación.

3. Fijación de los objetivos de marketing

Antes de definir la estrategia de marketing, se debe fijar los objetivos a los que tendrá que contribuir dicha estrategia, ya que si no definimos claramente dónde queremos ir, difícilmente sabremos si el camino elegido es el correcto.

4. Las estrategias de marketing

Una vez establecidos los objetivos que queremos alcanzar, es necesario que definamos cómo lo vamos a hacer, es decir, cuál es la estrategia de marketing que vamos a seguir.
Son variadas las estrategias que podemos adoptar pero señalamos las más relevantes: estrategia de segmentación y estrategia de posicionamiento. Con la primera, de segmentación, supone decidir por cuáles de los segmentos en los que
hemos clasificado el mercado apostará por la empresa. Y respecto a la segunda supone definir cómo quiero que me perciba ese segmento estratégico, esto es, con qué atributos de imagen quiero que se me identifique en la mente del consumidor o usuario. Posicionar un producto supone valorar un producto por sus características o atributos más diferenciadores en comparación con los productos de la competencia.

5. Seguimiento y el control

Es básico realizar ese seguimiento porque pasado cierto tiempo se pueden dar unas circunstancias distintas a las contempladas en el análisis de la situación. Perfectamente pudiera suceder que los cambios acontecidos en el mercado no sólo invaden determinados planteamientos hechos en el plan, sino que los desancosejen.
Y debe establecerse un control del cumplimiento del mismo, entre otras cosas, porque así lo exige la dirección por objetivos. El control a que nos referimos no es sinónimo de inspección sino que estamos hablando de comparar periódicamente lo realizado con los objetivos fijados, analizar las desviaciones y corregirlas mediante la adopción de nuevas
acciones.

Si estás más interesado en ver qué tipo de plan de marketing es el más adecuado para tu empresa no dudes en contactarnos www.comercialseo.es

Gracias por la lectura



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